Tras enfrentar un ciclo marcado por la saturación del mercado y márgenes de rentabilidad bajo presión, el sector avícola nacional comienza a dar señales de una recuperación estratégica; a pesar de los retos operativos derivados de una oferta que superó la demanda, los productores vislumbran un horizonte de estabilidad que garantiza el suministro alimentario en las mesas mexicanas.
La Unión Nacional de Avicultores (UNA) informó que la sobreoferta de producto ha impactado significativamente los indicadores financieros de las empresas, obligando al gremio a operar bajo condiciones de mercado sumamente competitivas y, en ocasiones, adversas.
El origen de este fenómeno, indicó, radica en un crecimiento acelerado de la parvada nacional, cuya producción rebasó el ritmo de consumo interno. Este desequilibrio forzó una caída en las cotizaciones en origen, situando los precios pagados al productor por debajo de los costos reales de operación durante meses, lo que se tradujo en pérdidas para diversas unidades productivas en todo el país.
En ese sentido la UNA puntualizó que los recientes ajustes al alza de pollo no representan un encarecimiento desmedido, sino un retorno gradual a niveles de equilibrio desde mínimos históricos. "El incremento del 7.92% quincenal reportado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en la primera mitad de agosto debe interpretarse con cautela, es un reflejo estadístico de la recuperación desde una base de comparación excepcionalmente baja".
Asimismo, detalló que datos del Sistema de Información de Mercados de la Secretaría de Economía ejemplifican esta tendencia; así, en la Central de Abasto de la Ciudad de México, el precio frecuente al menudeo transitó de los 30 a los 37 pesos por kilogramo. Aunque esto supone un aumento porcentual del 23.33%, "la cifra responde estrictamente a la normalización de un mercado que venía de cotizaciones insostenibles para los avicultores", refiere la UNA.
Asimismo, se hizo un llamado a distinguir los valores en cada etapa de la cadena: desde el precio de salida en granja hasta el anaquel final. Cada eslabón, mayoreo y menudeo, gestiona de forma diferenciada sus costos de logística e intermediación, lo que explica las variaciones percibidas por el consumidor.
Finalmente, la UNA envió un mensaje de certidumbre a la población al descartar cualquier riesgo de desabasto. La capacidad instalada y los niveles de producción actuales aseguran que habrá volumen suficiente de pollo y huevo para satisfacer la demanda nacional en los meses por venir, consolidando la seguridad alimentaria del país.